Para ilustrar esto más claramente, regresemos al avión por un momento. Usted está de pie al borde de un precipicio de 10,000 pies de altura. Tiene que saltar. Su corazón está palpitando fuertemente en su pecho. ¿Por qué? A causa del miedo. Usted sabe que la ley de la gravedad le matará cuando salte.
Alguien le ofrece la Mona Lisa original. Usted la hace a un lado.
Otra persona le da las llaves de un Lamborghini nuevo y las deja caer al suelo.
Alguien más trata de poner un millón de dólares en sus manos. Usted aparta la mano de la persona, y está de pie allí en el horror de su destino inminente.
De repente escucha una voz que dice, -¡Aquí está un paracaídas!-
¿Cuál de estas cuatro personas tendrá más credibilidad ante sus ojos?¡Es el que tenía el paracaídas! Otra vez, es su temor del salto el que le torna hacia las buenas nuevas del paracaídas.
¡Del mismo modo, el conocimiento de lo que la Ley de Dios le hará produce un miedo que hace que las noticias de un Salvador sean noticias indeciblemente buenas! Esto resuelve su apuro ante la ira de Dios. Dios le ama tanto que Él se hizo un ser humano libre de pecado en la persona de Jesús de Nazaret. El Salvador murió una muerte insoportable en la cruz, tomando su castigo (la pena de muerte) sobre Él. ¡Las demandas de la justicia eterna fueron satisfechas en el momento que Él gritó, “Consumado es!”.
El relámpago de la ira de Dios fue parado y los truenos de Su indignación fueron hechos callar en la sangrienta cruz del Calvario: “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición.” 18 Nosotros violamos la Ley, pero Él se hizo hombre para pagar nuestra pena con la sangre de Su vida.
Entonces Él se levantó de los muertos, derrotando la muerte. Esto significa que Dios puede perdonar ahora cada pecado que usted haya cometido alguna vez y conmuta su pena de muerte. Si usted se arrepiente y pone su confianza en Jesús, usted puede decir con el apóstol Pablo:
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.19
Entonces usted ya no tiene que ser atormentado por el miedo a la muerte, y usted no tiene que buscar algún otro modo de tratar con el dilema del pecado y la ira de Dios.20 El Salvador es el regalo de Dios para usted. ¡El evangelio es noticias indeciblemente buenas para la pecadora raza humana entera!
Dios mismo puede "justificarle". Él puede limpiarle, y darle "la justicia" de Cristo. Él puede hacerle puro de corazón lavando sus pecados. Él puede abrigarle de Su ira feroz, en la Roca de los Años que Él ha hendido por usted.21
Solamente Jesús le puede salvar de la muerte y el infierno, algo que usted nunca podría ganarse o merecer.22
